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We are knitters oficinas en madrid pasion por la lana diariodesign

We are knitters o cómo liderar la pasión por la lana.

Hace diez años nunca hubiéramos imaginado que tejer se iba a volver a poner de moda. Y no se trata de una tendencia aislada sino que forma parte de una corriente que es mucho más fuerte, en la que también se incluye desde el auge del ‘Hazlo tú mismo’ al surgimiento del estilo de vida slow, el furor por los momentos hygge, la nostalgia ante cualquier cosa vintage… 

“Y por supuesto que actrices como Julia Roberts o Sarah Jessica Parker hayan dicho que tejen en los descansos de los rodajes también ha ayudado”, aseguran Alberto Bravo y Pepita Marín, fundadores de la startup española We are knitters, con la que se han propuesto que hasta el más inexperto sea capaz de tejer, disfrutar con el proceso y sentirse orgulloso de lo que ha hecho con sus propias manos. Los hemos visitado en su nueva oficina para que nos cuenten más sobre esta tendencia y cómo surgió empezar a vender kits para tejer por internet.

Alberto Bravo y Pepita Marín we are knitters lana diariodesign

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“En un viaje a Nueva York en 2009, vimos a una chica tejiendo en el metro con unas lanas naranjas… era algo que no habíamos visto nunca aquí. Tenía un rollo muy moderno, nada de abuelita. Nosotros trabajábamos como auditores financieros pero nos gustaba mucho la moda. Sabíamos que queríamos emprender en ese mundo pero no sabíamos cómo. Esta visión nos produjo un clic mental”, cuenta Pepita, a quien vemos aquí con Alberto en la escalera de caracol de su nueva oficina.

“Al volver, nos pusimos a investigar y nos dimos cuenta de que era un sector que estaba un poco anticuado. Tanto los canales de venta de la lana en sí como los diseños que se podía hacer eran bastante rancios. Así que empezamos a pensar en cómo hacer algo que a nosotros mismos como consumidores nos pudiera resultar atractivo”, añade Alberto.

En la foto de portada se ve la nueva oficina de We are knitters, una antigua vivienda construida en un paso de carruajes con una estética de nave industrial en la zona de Avenida de América, en Madrid. Se acaban de mudar aquí hace escasos meses, así que todavía están colonizando el espacio. Y es que lo que empezó como un negocio arrancado tan solo por dos personas, en pocos años se ha convertido en un equipo de treinta.

“Tras el viaje a Nueva York, probamos y nos encantó la experiencia: la satisfacción de haber hecho algo con nuestras propias manos fue tan fuerte que inmediatamente lo compartimos en las redes sociales que había entonces. Esto fue una de las cosas que nos hizo verlo como una idea de negocio”, cuenta Pepita.

“Nosotros no tejíamos, ni nuestra abuela nos había enseñado, ni veníamos tejiendo desde hacía años”, admite Alberto. “Empezamos a aprender viendo videos en internet y pensamos que si nosotros, que no teníamos ni idea y no habíamos cogido unas agujas en la vida, habíamos aprendido con unos vídeos, ¿por qué no iba a poder otra gente? Y así fue como se nos ocurrió hacer unos kits para principiantes”.

Aparte de investigar tanto en patrones como en lanas más modernas, trabajaron en especial todo lo relacionado con la experiencia de tejer. Para ello, incluso desarrollaron unas agujas propias, elaboradas artesanalmente en madera de haya por un tornero de Barcelona. Las que había en el mercado eran hasta la fecha de plástico o metal.

“Que las agujas sean grandes y de madera, definitivamente ofrece otra experiencia. Pero aparte, el hecho de que nuestros kits incluyan agujas tan gordas es porque, cuando eres principiante, con estas agujas vas más rápido así que empiezas a ver resultados enseguida. Eso te anima a seguir. El problema de cuando nuestras abuelas nos querían enseñar a tejer es que lo hacían con unas agujas muy finas. El proceso se hacía eterno y te desesperabas. Con nuestras agujas, con un par de vueltas ya ves que has avanzado un montón desde el minuto uno. Además, el punto gordo es más actual y los errores se notan un poco menos”, se ríe Pepita. Y no solo eso. Si te equivocas, es más fácil deshacer y rehacerlo así que no te da tanta rabia tener que echar para atrás, en particular si estás tejiendo con trapillo.

“Como en verano bajaban mucho las ventas, empezamos a explorar otros materiales y añadimos también productos de decoración a nuestro surtido de kits”, explica Pepita. Así que también se pueden hacer piezas con algodón, lana fina, alpaca, merino y trapillo. Con éste material reciclado, procedente de los excedentes de la producción de camisetas, se puede tejer con técnicas de croché. Como además es un material que pesa mucho, lo utilizan sobre todo para objetos de decoración, como esta cesta que nos van a enseñar a hacer mientras estamos con ellos.

lana azul de we are knitters diariodesign

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Material:

  • 4 ovillos de trapillo de 400 gr cada uno
  • 1 aguja de croché de madera de 15 mm de grosor para principiantes
  • 1 aguja lanera
  • Etiqueta de We are knitters con el mensaje: Orgullosamente tejido por mí mismo
  • Patrón e instrucciones
tejer con lana trapillo we are knitters diariodesign

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Primero hay que formar un anillo mágico usando la aguja de croché de madera. Rodea la palma de tu mano izquierda con la hebra de trapillo haciendo una X, dejando la parte del trapillo que viene del ovillo por encima. Introduce tu aguja de croché en la X por debajo de la hebra en la zona superior derecha, enganchando la parte de la hebra del final con la que viene del ovillo; así obtendrás un círculo que ha de rodear a tu aguja de croché. Vuelve a enganchar la hebra y pásala por dentro del círculo. Como sabemos que leído es más difícil de entender, echa un vistazo a los primeros 35 segundos de este vídeo que muestra cómo se hace.

Para tejer la primera vuelta a punto bajo dentro del círculo mágico, introduce la aguja en el círculo mágico y rodéala con el hilo. Saca la aguja con el hilo por el círculo. En este momento tendrás dos hebras en tu aguja, coge una tercera y pásala por dentro de las otras dos. Repite esto 5 veces más. Tira de la hebra que queda suelta para cerrar tu círculo mágico y que el primer punto bajo se una con el último. Estos pasos son los que quedan por ver en el mismo vídeo hasta el final.

lana azul de we are knitters trapillo diariodesign

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Para empezar a aumentar, tienes que tejer el mismo punto dos veces, es decir, tejer lo que se llama dos puntos bajos en cada punto de la vuelta anterior.

Para tejer un punto bajo cuando tienes puntos bajos en la vuelta anterior introduce la aguja en el punto bajo de la vuelta anterior y rodea la aguja con el hilo. Saca la aguja con el hilo por el punto. En este momento tendrás dos hebras en tu aguja, coge una tercera y pásala por dentro de las otras dos. Repite esto con todos los puntos. Puedes ver en este otro vídeo cómo se hace este paso.

cesto trapillo azul de we are knitters pasion por la lana diariodesign

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Una vez tejidas todas las vueltas a punto bajo, hay que formar las asas de la cesta. Para ello, se han de tejer algunas cadenetas al aire dejando algunos puntos sin tejer para formar dos huecos que permitan introducir las manos para sujetar la cesta. En este vídeo verás cómo se hace.

Por último, corta el hilo a unos 15 cm del final y tira de la hebra que queda en tu aguja hasta sacar la punta. Enhebra el hilo en una aguja lanera y camufla el hilo entre los puntos de la pieza ya tejidos. ¡Y ya tienes tu cesta de trapillo lista!

paleta colores cesto we are knitters pasion por la lana diariodesign

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“Elegir el tipo de lana, las texturas, el grosor, los colores… es algo que nos encanta. El tipo de lana se nota mucho en el producto final y, especialmente, en la experiencia de tejer. Nosotros siempre decimos que no vendemos un producto, sino una experiencia. Más que por el producto en sí que se puede hacer con uno de nuestros kits, la gente nos compra por vivir una experiencia”, opina Alberto.

oficinas we are knitters pasion por la lana diariodesign

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“Sabíamos que iba a funcionar. Creíamos ciegamente en el proyecto. Y eso que mucha gente nos decía que estábamos locos de hacer algo así, sin saber ni siquiera de vender por internet. Por no hablar de quienes no veían que tejer le pudiera interesar a alguien”, cuenta Pepita. “Otra cosa que teníamos muy clara también era que debíamos dejar el trabajo en el que estábamos. Si lo compaginábamos y no iba bien, nunca hubiéramos sabido si podía haber sido porque el negocio en realidad no funcionaba o porque no nos habíamos entregado en cuerpo y alma”, añade.

Esto fue en el verano de 2011. Al principio hacían todo entre los dos, desde la redes sociales y las relaciones públicas hasta la contabilidad, atención al cliente y, por supuesto, la elaboración de los kits, no sólo el diseño de los productos en sí, sino también montar el propio paquete para enviarlo. Dos años después, empezaron a llegar los inversores y a crecer. Sus principales mercados son hoy Alemania, Francia y Estados Unidos.

“Ayuda a dejar de fumar, a controlar la ansiedad cuando se está haciendo dieta, a tener la mente activa y el cerebro en forma. Incluso te hace más inteligente. Estimula ciertas partes del cerebro que puedes tener más olvidadas y hasta la creatividad”, dice Pepita sobre los beneficios de tejer. “Relaja mucho y es muy desestresante. Algunas personas dicen que es como una especie de yoga porque tienes que estar muy concentrado contando los puntos y las vueltas… te olvidas un poquito del mundo exterior. Y, sobre todo, del móvil. Cuando coges mucha más experiencia ya lo puedes hacer mientras estás con otra actividad, pero al principio requiere mucha concentración”, añade Alberto.

“Nos pasamos todo el día pegados al móvil o con el ordenador… Estamos tan saturados de la tecnología que hacer algo con tus propias manos produce una tremenda satisfacción. Luego todo el círculo se cierra, porque estás tan orgulloso que lo primero que haces es compartirlo en las redes sociales. Esto ha ayudado mucho a nuestra marca y al movimiento ‘Hazlo tú mismo’ en general. Produce contagio… al verlo piensas que si esa persona ha podido hacerlo, tú también”, reflexiona Pepita.

Hace años nadie pensaba que estar en tu casa tranquilamente tejiendo podía ser un plan guay”, dice entre risas Alberto. ¡Qué duda cabe! Y desde el patio por el que se accede a su oficina nos despedimos del equipo de We are knitters.

 

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Artículo original en Houzz. 

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