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Una casa sobre un canal londinense.

“Quise comprobar si se podía tener un hogar elegante en el Reino Unido por menos de 200.000 euros”, comenta Lee Thornley, dueño de esta singular vivienda. Y sí, se puede. De la cabeza y el cuaderno de dibujo de Lee, la casa pasó al taller de un constructor de Liverpool. En abril de 2015, ocho meses después, estaba lista. Los materiales y el mobiliario hacen de este hogar flotante de pequeñas dimensiones un espacio muy cómodo.

Bert and May Barge

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De un vistazo
Quién vive aquí: Lee Thornley, fundador de la firma de diseño Bert & May, que vende baldosas nuevas y restauradas, madera reciclada y mobiliario vintage.
Superficie: Un barco de nueva construcción, que mide aproximadamente 14,5 x 3,5 metros, con un dormitorio y un baño.
Situación: Regent’s Canal, Bethnal Green (Londres).
Dato curioso: El barco dispone de calefacción por suelo radiante.

Lee Thornley es el dueño de Bert & May, una compañía de diseño de interiores. A las puertas de las oficinas, situadas al Este de Londres y al borde del Regent´s Canal –vía fluvial de 14 kilómetros de longitud construida en el siglo XIX– tiene anclada… su casa. La idea de construir una casa-barco nació para evitar conducir 4 horas hasta su vivienda de Yorkshire, al norte de Inglaterra. De paso, también supuso una oportunidad para que Lee pusiese en práctica su arte con el diseño: el reto de construir una vivienda dentro un espacio tan reducido, algo menos de 51 metros cuadrados.

El canal donde está amarrado el barco es tranquilo y silencioso. “Hay patos y una foca que cuida de sus crías”, dice Lee, señalando aquí y allá. “La gente que pasea y hace deporte por la ribera del canal, hace fotos a los barcos y charla con nosotros”, cuenta.

Bert and May Barge

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El tejado es el lugar ideado para relajarse: “Quería darle al techo del barco el mismo uso que se le da a una terraza”, explica Lee: “Es el espacio más espectacular, que no suele usarse a menudo en barcos fluviales”. Su diseño, inclinado, complicó el objetivo: “Se nos había olvidado que tendríamos que pasar bajo varios puentes”, comenta riéndose: “Una vez que ajustamos las barandillas, descubrimos que eran demasiado altas. Ahora, se pueden doblar”, aclara. A Lee le encanta sentarse en la terraza y ver, como se suele decir, la vida pasar. “También he organizado aquí reuniones de trabajo y varios almuerzos”, comenta. En el suelo se han colocado baldosas encáusticas, provenientes de Italia y de España. “Tienen unos cien años de antigüedad, de ahí ese tono descolorido que las hace únicas”, apunta.

Bert and May Barge

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“Quería que el interior del barco fuera el equivalente a un estudio”, explica: “Se trata de asumir que no tenemos dos o tres habitaciones separadas, sino un espacio único y amplio”. Respecto a los materiales, –”protagonistas del proyecto”–, son todos de calidad (madera, mármol): “Quería un ambiente sencillo”.

A la hora de abordar el proyecto, Lee se alejó de esos tópicos que acompañan a las viviendas pequeñas: “¿Por qué no disfrutar de un gran sofá vintage?”, se pregunta, recostándose en él. El resto de los muebles se acoplan al espacio elegantemente: “Si únicamente empotras todo, parece que lo que te interesa es aprovechar al máximo el espacio, y no resaltar la belleza de un lugar tan especial”, comenta Lee. “Ésta es la vivienda perfecta para una persona soltera o para una pareja de profesionales; gente que busque disfrutar de una vida sencilla en un espacio agradable”, resume, orgulloso.

Bert and May Barge

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De esta pared se despliega una cama doble, lo cual permite que hasta cuatro personas puedan dormir en el barco. Tanto la mesa y las sillas para comer –el modelo Pirkka de Ilmari Tapiovaara para la firma Artek –, como las dos piezas de piel –de Béton Brutson de estilo vintage: “Se ajustaban al espacio y casaban con el diseño general de la vivienda”, comenta Lee, para luego confesar que, en su opinión, “los muebles pequeños carecen de detalles. Sin embargo, en el caso de este conjunto de comedor, me encanta el toque arquitectónico de las patas”.

“Queríamos usar el mamparo para guardar cosas”, comenta Lee. Debajo, se colocaron unidades con revestimiento pulverizado y estanterías de mármol, cuyos escalones sirven de almacenaje. El suelo, con una alfombra de Larusi, es de roble, en tono gris claro. Durante el día, esta embarcación se inunda de luz gracias a las ventanas y a la inmensa claraboya; de noche, toda la iluminación del barco dispone de reguladores de intensidad.

Lee ha decidido combinar apliques de pared con lámparas de pie, que iluminan la embarcación elegantemente.

Bert and May Barge

Se ha instalado calefacción por suelo radiante a lo largo de toda la embarcación, aunque Lee dispone también de una estufa de leña. “En invierno, la prefiero antes que activar la calefacción”, comenta. Se habló con la firma Stovax para conseguir la estufa del tamaño adecuado y averiguar cómo acoplar el combustible en el barco. “Pesa mucho”, cuenta, “y por eso tuvimos que realizar varios trabajos de ingeniería al otro lado del barco, para equilibrar los pesos”.

Las encimeras y los estantes, de mármol, no son los típicos que uno ve en la cocina de un barco: “Es un material pesado, por lo que el barco comenzó a inclinarse”, recuerda: “Tuvimos que trabajar en el suelo del otro lado y añadir cemento”.

Bert and May Barge

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Esta casa-flotante mide 1,8 x 2,5 metros y dispone de una ducha de buen tamaño: “De hecho, hasta parece grande gracias a su transparencia”, explica. Mucha gente recomendó a Lee que no usase baldosas, por su peso físico y visual. Pero él lo tenía claro: “Los barcos flotan, así que el peso no debería ser un problema. Lo importante es saber distribuirlo”.

Detrás del cabecero de la cama, hay una ventana que se puede abrir y a través de la cual entra una refrescante brisa: “Puesto que el barco es negro, me preocupaba que en verano hiciese demasiado calor dentro”, comenta. de cara a la ventilación, cuenta también con dos ventanas circulares que pueden regularse según la cantidad de aire que se precise.

Con una sencilla cama doble y varios armarios discretos, el dormitorio busca crear un espacio natural y sin adornos. ¿Problemas de almacenamiento? “Se pueden guardar cosas también bajo la cama y en un armario situado en la parte delantera del barco”, aclara Lee. Varias cortinas de corte natural, confeccionadas en lino francés, cuelgan de las ventanas y ayudan a crear privacidad en esta parte del barco.

Garantizar que el barco estuviese perfectamente aislado fue una de las prioridades. “En invierno, se asienta sobre agua congelada. Por eso, invertimos espacio y dinero en conseguir el mejor aislamiento térmico y decidimos instalar ventanas de doble vidrio”, explica. La mayor parte del tiempo, la embarcación se encuentra anclada delante del lugar de trabajo de Lee. Y aunque está amarrada, se mueve levemente cuando pasan cerca otros barcos. “Sientes como si te hubieses bebido alguna que otra copa de más”, comenta riéndose: “Aunque quizás no haya pasado ningún barco… y la culpa sea del vino”.

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