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restaurante de diseño en Oviedo

El nuevo restaurante firmado por Hazard Studio es un ejercicio de poesía sensorial.

Este estudio, fundado en el año 2000 y con sede en París, es especialista en crear locales con atmósferas oníricas que potencian la experiencia del visitante. Ya sea un hotel, un establecimiento comercial o, como en este caso, el nuevo restaurante del chef Nacho Manzano en Oviedo, Hazard Studio sabe crear espacios "gourmet".

Un restaurante en Oviedo con vocación clandestina

Como lo oyen: ‘NM’ es un restaurante capaz de acoger a tan solo 20 comensales y hecho a medida con un interiorismo igualmente singular, diseñado por Hazard Studio, un estudio español con sede en París, liderado por Alfredo Rodríguez. 

Concretamente, se encuentra en la antigua estación de El Vasco, un lugar emblemático en el centro de la ciudad. El restaurante se ubica al lado de ‘Nastura’, otro proyecto gastronómico que también firma Hazard Studio, inaugurado hace tan solo unos meses y que presenta un concepto diametralmente opuesto a ‘NM’. ‘Nastura’ es un restaurante para todos los públicos, con casi 2000 m2, para quienes buscan una comida ágil en la barra o para alargar la sobremesa con una copa o un cóctel, por ejemplo. ¿Quién está a los fogones en ambos locales? El chef Nacho Manzano (2 estrellas Michelin).

Una experiencia gastronómica en un espacio neutro y orgánico

La idea principal para el restaurante ‘NM’ ha sido la de crear un entorno propicio para la experiencia gastronómica: desde el momento en que se cruza su original puerta el comensal se sienta en uno de sus mullidos asientos, escucha el hipnótico bullicio de la cocina hasta que se sirve el plato en una mesa que es un lienzo en blanco.

“El objetivo era crear un espacio privado, lejos del barullo, donde la gente hiciera una introspección  al margen de ruidos externos y donde se amplificara el protagonismo de la cocina”, explica Alfredo Rodríguez, diseñador y fundador de Hazard Studio.

El espacio se distribuye en un cuadrado, con dos bancos a pared en los dos ángulos opuestos a la cocina, como si fueran dos espectadores atentos. En total hay 4 mesas que se pueden juntar, girar y combinar según el grupo. ‘NM’ es también un espacio versátil a pesar de su reducido tamaño. Una barra para un máximo de 5 comensales que se embullen en los secretos de una cocina abierta ocupa un cuarto de la superficie total del restaurante.

Colores neutros y una iluminación intimista, las claves del proyecto de interiorismo

En todo el proyecto de interiorismo de este restaurante se ha trabajado esencialmente en tonos neutros, con volúmenes y texturas que le dan personalidad. El ‘no color’ se traslada en prácticamente todas las superficies, como por ejemplo en su moqueta jaspeada. También en el mobiliario, todo diseño de Hazard Studio: mesas y barra de corian blanco, sillas y taburetes con relleno y tapizados en una textura rizada blanca, un mueble central que funciona de espacio de servicio y unos bancos a pared que, en un juego simbólico, nos recuerdan a los asientos traseros de un Mustang.

En las paredes y techos encontramos unos volúmenes en forma de pétalos o escamas que, en su propósito decorativo, evocan formas orgánicas y vivas. Estos elementos cumplen también dos funciones: los que están tapizados actúan de aislantes acústicos y los que son espejos actúan de dinamizadores, como un canal para ver lo que ocurre en otras partes del espacio. 

El control del ruido (sonoro y visual) ha sido desde el principio una obsesión compartida entre el propio Nacho Manzano y Alfredo Rodríguez: paredes y suelos bien insonorizados, suelo de moqueta, mobiliario tapizado… “Un entorno poético”, como describe el propio diseñador.

La iluminación acompaña y ayuda a trasladar al comensal a la experiencia del plato. Un ejemplo: ‘NM’ cuenta con cuatro menús anuales que se acompañan conceptualmente y sutilmente a través de una iluminación led puntual detrás de los “pétalos” en paredes y techo, a modo de halo difuso. De este modo, cuando se ofrece el menú centrado en la carne de cacería, el entorno se difumina suavemente de rojo; cuando le toca el turno al menú con verduras, la iluminación vira hacia un suave color verde. Toda una experiencia que no se deben perder.

Fotografía: Jonathan Hevia 

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