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Apartamentos en Maracon (Suiza), de Localarchitecture.


Los arquitectos suizos de Localarchitecture recibieron el encargo de proyectar una casa contemporánea que guardase una buena convivencia estética con el resto de viviendas del pueblo de Maracon, las típicas y tópicas casitas de campo suizas. Los arquitectos, a partir de la arquitectura popular de la zona, recodificaron la esencia de la casa tradicional alpina y reinterpretaron el uso del edificio para adaptarlo a una estética actual. El acierto del resultado salta a la vista.


La construcción, que comprende dos apartamentos adosados, se sitúa al final de un pueblo de casas de campo y respeta la morfología y la escala de las otras construcciones de la pequeña población. Su forma se adapta no sólo a la estética tradicional de pueblo, sin también a la topografía, al paisaje y a las condiciones climáticas suizas.




El programa determina la forma del edificio, que debe albergar a dos familias durante sus periodos de vacaciones. La estructura está formada por una sucesión de muros que generan el volumen de la construcción, cuya planta no transcurre lineal sino que hace un pequeño ángulo de giro. La casa toma así una forma cóncava en la fachada norte y una algo convexa en la cara sur.

La parte norte es la que debe soportar el frío viento helado durante el invierto, y por ello esta fachada se ha cerrado completamente y se ha recubierto de madera, si bien en ella se ha situado la entrada principal. Las grandes aberturas de la casa se han situado en la parte sur, planteada totalmente como una fachada acristalada hacia el jardín que inunda los dos apartamentos de luz y claridad. La forma algo convexa de esta fachada acristalada separa visualmente el jardín en dos partes y crea un espacio separado para cada una de las familias. Por la noche, el edificio afirma su presencia en el pueblo gracias al resplandor de sus interiores.

Adicionalmente, la fachada sur cuenta con un tejado en voladizo que protege los ventanales acristalados de los rayos directos del sol. Gracias a unas grandes persianas exteriores se puede modificar libremente la entrada de la luz y adaptarla a las necesidades de cada una de las estaciones. El efecto visual que crea el pequeño voladizo, rematando un tejado a dos aguas, es ciertamente un pequeño gesto estético que crea un diálogo muy adecuado a la arquitectura tradicional del pequeño pueblo.



Visto en plusmood.com

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