El proyecto «Mind Garden», de Anastassia Westenra, ha obtenido el IV Premio IED Enric Miralles y Benedetta Tagliabue a la Mejor Tesis de Diseño de Interiores del IED Barcelona. Su propuesta transforma la biblioteca en un paisaje cognitivo inspirado en la neuroarquitectura, una reflexión sobre cómo el diseño de interiores puede responder a los desafíos de una sociedad cada vez más digitalizada.
Diseñar para la mente en la era digital
¿Qué papel deben desempeñar los espacios físicos en un mundo donde la vida transcurre simultáneamente entre lo digital y lo presencial? Esa es la pregunta que articula In-Between: Rethinking Spaces in a Physical–Digital World, el eje conceptual bajo el que el IED Barcelona ha desarrollado los proyectos de fin de grado de Diseño de Interiores de este curso. La premisa parte de una realidad evidente: las fronteras entre ambos mundos se han difuminado y los espacios que habitamos deben responder no solo a nuevas formas de uso, sino también a nuevas necesidades cognitivas, emocionales y sociales.
En este contexto, el IV Premio IED Enric Miralles y Benedetta Tagliabue ha distinguido Mind Garden, obra de la estudiante Anastassia Westenra, presentada en un acto celebrado en la Fundació Enric Miralles dentro de la programación conmemorativa del 60 aniversario del Istituto Europeo di Design. La presidenta de la Fundación y directora de EMBT Architects, Benedetta Tagliabue, destacó que el jurado adoptó su decisión por unanimidad, subrayando la «excelente capacidad» de la autora para intervenir el espacio de manera orgánica.
Una biblioteca concebida como un paisaje cognitivo
Lejos de entender la biblioteca como un simple depósito de conocimiento, Mind Garden propone una reinterpretación radical de este espacio. Basada en los principios de la neuroarquitectura, la propuesta plantea un entorno diseñado para adaptarse al funcionamiento real de la mente humana, especialmente en una época caracterizada por la sobrecarga de información y la constante estimulación digital.
Ubicado en el Espai Montoya, el proyecto sustituye la organización tradicional por un recorrido inspirado en un paisaje natural. El visitante atraviesa una pradera que actúa como espacio de transición, recorre un bosque social destinado al intercambio de ideas y asciende hasta una montaña contemplativa concebida para la concentración y la reflexión. El empleo del diseño biofílico, estrategias espaciales flexibles y una tecnología integrada de forma discreta permite configurar ambientes adaptados a diferentes estados mentales, favoreciendo el aprendizaje, la creatividad y el bienestar emocional.
Más que un ejercicio académico, la propuesta plantea una reflexión sobre el futuro de los espacios de conocimiento, donde la arquitectura interior deja de responder exclusivamente a criterios funcionales para convertirse en una herramienta capaz de influir positivamente en la experiencia cognitiva de las personas.
Nuevas tipologías para una sociedad híbrida
Junto al proyecto ganador, el jurado concedió dos menciones de honor que amplían la reflexión sobre el papel del diseño en la construcción de los espacios del futuro. The Contemporary Sanctuary, de Giulia Martinelli, reinventa el concepto de espacio sagrado mediante una experiencia inmersiva que integra arquitectura, naturaleza, sonido e inteligencia artificial ética para fomentar el bienestar colectivo y la atención plena.
Por su parte, The Nest, de Maria Beata Strybe, aborda uno de los grandes retos contemporáneos: la educación de las nuevas generaciones en un entorno profundamente digitalizado. Su propuesta plantea una escuela primaria inspirada en modelos pedagógicos alternativos que combina tecnología, creatividad y contacto con el mundo físico para promover una alfabetización digital equilibrada.
En conjunto, los proyectos presentados evidencian una evolución en la disciplina del diseño de interiores. Más allá de resolver necesidades funcionales o estéticas, las nuevas generaciones de diseñadores del IED Barcelona exploran cómo los espacios pueden contribuir al bienestar, favorecer nuevas formas de aprendizaje y responder a los desafíos sociales derivados de la convivencia entre el mundo físico y el digital. En ese escenario, el IV Premio IED Enric Miralles vuelve a confirmar su vocación de reconocer propuestas capaces de anticipar el futuro del diseño desde la innovación, la sensibilidad y el compromiso con las personas.
Fotografía de portada: Mind Garden, de Anastassia Westenra, proyecto ganador del IV Premio IED Enric Miralles y Benedetta Tagliabue
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