En el corazón de la Costa Brava, El Molí de l’Estany ocupa una finca de casi 15.000 m² donde dos construcciones, una histórica y otra contemporánea, dialogan entre sí y con el paisaje. RCR Arquitectes firma el nuevo pabellón y la renovación del antiguo molino, plasmando su particular manera de entender la arquitectura a través del paisaje, el material, la luz y la historia.
Pasado y presente en diálogo con el paisaje
En Llagostera, en pleno corazón de la Costa Brava, casi 15.000 m² de terreno conjugan un íntimo diálogo entre arquitectura y naturaleza. RCR Arquitectes, Premio Pritzker en 2017 —el segundo estudio español en recibir este reconocimiento—, plasma su particular forma de mirar el paisaje en las dos construcciones que conforman este espacio de El Molí de l’Estany.
En 2006, sobre el antiguo estanque que alimentaba el Molí Gotarra en el siglo XIX, el estudio proyectó y elevó el Pavelló de l’Estany, una construcción contemporánea revestida en acero y vidrio y concebida originalmente como vivienda. Por su parte, el antiguo Molí de Pedra fue objeto de una intervención para actualizar su interior y complementar el uso de esta exclusiva finca.
En la zona de El Molí de Pedra, la restauración del molino histórico, se contó con la colaboración de Eduard Sabater, de Sabater Arquitectes. Fue una colaboración necesaria y enriquecedora, dada la complejidad del patrimonio existente.
Honestidad en dos tiempos
Aunque hoy El Molí de l’Estany funciona como un espacio destinado al uso y disfrute vacacional o para experiencias de marcas o shootings, sus dos construcciones principales siguen hablando de tiempos distintos en un mismo tiempo. La convivencia entre ambas no nace de reproducir formas del pasado, sino de entender qué lugar ocupa cada arquitectura dentro de un mismo paisaje.
“La piedra es el tiempo acumulado, el peso de lo que fue construido con esfuerzo y permanencia. El acero y el vidrio son precisión y transparencia, materiales que no pretenden durar de la misma manera sino estar presentes de otra forma. En ese contexto —un paisaje agrícola con un fuerte patrimonio industrial— los dos tienen sentido porque los dos son honestos. No hay impostura en ninguno de los dos lados, y esa honestidad es lo que los hace convivir”, explican desde el estudio.
Un equilibrio que, como señalan desde RCR arquitectes, “no viene de la simetría sino del respeto mutuo”. La presencia centenaria del molino no se ignora, al tiempo que el nuevo pabellón tampoco intenta imitar la piedra. Encuentra su propia piel y su propio lenguaje. “Cada uno habla de su tiempo, pero los dos escuchan el mismo paisaje”
Ondas de acero y reflejos de agua para el pabellón contemporáneo
La nueva unidad de este conjunto arquitectónico pone en valor el elemento que narra el espacio sobre el que se sustenta: el agua. Alrededor de este construye una narrativa material y arquitectónica que otorga al Pavelló de l’Estany una identidad propia. “La planta es precisa y lineal porque responde a la lógica del espacio habitable: necesita orientación, recorrido, funcionar. El revestimiento ondulado surge de mirar el agua. El estanque original era una superficie en constante movimiento y esa memoria del agua, de sus reflejos y su textura, la trasladamos a la envolvente del edificio” comentan desde RCR. El revestimiento ondulado de acero establece una relación directa con el agua. La luz cambia su percepción a lo largo del día, generando una superficie de reflejos que conecta el pabellón con la memoria del antiguo estanque.
Hoy, una piscina negra de líneas infinitas recupera el alma del antiguo estanque del Molí Gotarra. Pabellón y piscina se miran desde cierta distancia y se conectan por una terraza que se abre hacia el jardín. Casi 5.000m2 de espacio exterior con vegetación autóctona y un recorrido sensorial para descubrir espacios como el Bosque Secreto o el rincón de la centenaria encina.
Un conjunto vivo para ser vivido
Más allá del paisaje mediterráneo que rodea este conjunto arquitectónico, el interior de El Molí de l’Estany se disfruta ahora desde la calma y la exclusividad. De esta forma, el Pavelló de l’Estany alberga una sala interior donde encontrar una cocina, un espacio comedor y una zona de estar, con acceso directo a la terraza con barbacoa. Su planta inferior se relega al bienestar, con una zona de noche y una wellness con piscina climatizada, un pequeño gimnasio o un baño turco. Además el nuevo bloque puede acoger hasta 12 personas en 6 suites con baño incluido en cada una.
Fotografía: Eugeni Pons.
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