Uno de los edificios más reconocibles de Santander comienza una nueva vida. David Chipperfield firma la transformación del histórico Edificio Pereda en Faro Santander, un espacio que une arquitectura, arte y cultura con una ambiciosa apuesta por la sostenibilidad y que aspira a reforzar el papel de la ciudad como referente cultural del norte de España.
La transformación del Edificio Pereda
Situado en el emblemático Paseo Pereda de Santander, un imponente edificio de estilo neoclásico declarado Bien de Interés Cultural preside, desde finales del siglo XVIII, el frente marítimo de la ciudad. A lo largo de los años el inmueble, conocido como Edificio Pereda, sufrió múltiples ampliaciones y modificaciones para adaptarse a usos variopintos -desde un hotel a un club de regatas- hasta que en 1919 el Banco Santander adquirió el edificio para establecer su sede central.
Un siglo después el edificio vuelve a transformarse, en esta ocasión en museo para albergar de manera permanente la colección Banco Santander. El arquitecto escogido para llevar a cabo la rehabilitación ha sido el laureado David Chipperfield, Premio Pritzker en 2023, quien ha dotado al edificio de más de 10.000 m2 de superficie útil para convertir Faro Santander en un lugar de referencia donde arte, cultura y tecnología se encuentren en un entorno abierto y accesible a todos los públicos.
Esta apertura supone un nuevo impulso a la vocación de Santander por consolidarse como uno de los grandes referentes culturales del norte de España. “Abrir las puertas de Faro Santander es celebrar la transformación de una ciudad que ha alcanzado una densidad cultural que la posiciona como uno de los polos más dinámicos del norte de España. Faro Santander nace con la vocación de sumarse a este tejido cultural existente para abrir una ventana donde convivan la excelencia internacional y la creación de nuestro entorno”, destaca Daniel Vega, director de Faro Santander.
El arco como símbolo de conexión urbana y cultural
Además de la conservación y rehabilitación de los elementos patrimoniales del edificio existente, uno de los principales objetivos del proyecto de Chipperfield ha sido ordenar el interior. «Arquitectónicamente, (el edificio) presentaba una historia compleja y con múltiples capas”, apunta el arquitecto. Una de las estrategias ha sido concentrar en el punto central las circulaciones entre las distintas plantas. De este modo, el icónico arco que preside la fachada se ha cerrado en su parte superior para acoger escaleras y espacios servidores. La parte inferior del mismo acoge los accesos principales al museo, creando una puerta erente la ciudad, el mar y el arte. “Nuestro enfoque ha buscado reinterpretar los espacios y las conexiones necesarias para el uso público, reconociendo al mismo tiempo que el significado último del proyecto reside en el compromiso institucional con la apertura, la cultura y la participación”, señala Chipperfield.
Funcionalmente el museo de distribuye en 10 niveles, la mitad de los cuales destinados a espacios expositivos. La cafetería, terraza y restaurante se ubican en las dos plantes superiores mientras que el auditorio y las instalaciones técnicas en las tres inferiores. Entre los distintos elementos incorporados por Chipperfield destaca la escalera en espiral de estructura de hormigón vista, así como las nuevas ampliaciones, que incluyen el arco y el pabellón de la cubierta, materializadas mediante estructuras ligeras de acero.
Primer museo en lograr la calificación BREEAM Excepcional
La calidad arquitectónica de Faro Santander alcanza la excelencia al haber recibido la certificación BREEAM Excepcional con una puntuación de 92,96 en fase de diseño, la más alta registrada hasta la fecha para un museo o espacio cultural en el mundo. Ello se debe a la importancia que se le ha dado al aspecto sostenible, materializándose en el uso de geotermia, la incorporación de cubiertas verdes, la reutilización de aguas pluviales, la movilidad sostenible y una óptima gestión de los residuos.
Tres miradas, una nueva propuesta cultural
Para finalizar este recorrido por Faro Santander, vale la pena mencionar la excelente selección artística con la que se ha iniciado la programación. Entre sus propuestas destaca «Obras Maestras de la Colección Banco Santander«, un recorrido por más de 160 años de coleccionismo que reúne obras de artistas como Tiziano, El Greco, Rubens, Velázquez, Goya, Tàpies, Soledad Sevilla o Juan Uslé. Junto a ella, «México Moderno en la Colección Gelman Santander» acerca al público la riqueza del arte moderno mexicano a través de figuras como Frida Kahlo, Diego Rivera, Rufino Tamayo, José Clemente Orozco y David Alfaro Siqueiros.
Completa esta programación inaugural «El surrealismo sintomático: Leonora Carrington», una exposición que recupera además un episodio especialmente significativo de la relación entre la artista y Santander. Carrington permaneció en la ciudad en 1940, una experiencia que marcó profundamente su trayectoria posterior.
Fotografía de portada: Juan Baraja