Hay objetos que superan a las tendencias: lámparas que nacieron hace más de cincuenta años y que siguen iluminando casas, restaurantes, hoteles y oficinas tan actuales como el primer día. Desde Diariodesign elegimos nueve piezas que marcaron un antes y un después en la historia del diseño, algunas convertidas en objeto de culto casi desde su lanzamiento y otras que tardaron décadas en encontrar su momento. Todas comparten algo: una silueta que se reconoce a la primera y una idea de fondo que, con el paso del tiempo, sigue funcionando.
1- Colección Akari de Isamu Noguchi, 1951
En 1951, Noguchi viajó a Gifu, Japón, donde descubrió la tradición local de fabricar faroles de papel. De aquella experiencia nació «Akari», una colección de lámparas de papel washi y bambú que el diseñador desarrolló durante más de tres décadas. El artista convirtió estos objetos cotidianos en esculturas de luz, jugando con formas orgánicas y una iluminación cálida y difusa. Hoy, más de setenta años después, siguen siendo un clásico del diseño.
2- PH 5 de Poul Henningsen, 1958
Henningsen diseñó la PH 5 para Louis Poulsen con un objetivo muy concreto: conseguir una luz agradable y evitar el deslumbramiento. Su composición de varias pantallas superpuestas distribuye la luz de manera uniforme y define al mismo tiempo su característica silueta. Pensada originalmente para adaptarse a los cambios en las bombillas de la época, hoy sigue siendo una de las lámparas de techo más reconocibles del diseño danés.
3- TMM de Miguel Milá, 1961
La lámpara «TM» de Milá tiene más de sesenta años, pero no lo parece: es de esos diseños que no pertenecen a ninguna época. Su estructura de madera sostiene una pantalla que puede desplazarse verticalmente para ajustar la altura de la luz. La combinación de materiales sencillos, funcionalidad y calidez resume muy bien la manera de entender el diseño de Milá. Un clásico español que todavía funciona en cualquier interior contemporáneo.
4- Taccia de Achille y Pier Giacomo Castiglioni, 1962
La «Taccia», fabricada por la firma italiana Flos, nació de la mano de los hermanos Castiglioni. Su estructura parte de una base cilíndrica sobre la que se apoya un gran difusor de vidrio orientable. La pieza juega con la idea de una lámpara de techo colocada al revés y permite dirigir la luz hacia diferentes puntos. La lámpara combina funcionalidad y estética con tal naturalidad que se ha convertido en un objeto escultórico, uno de los grandes iconos del diseño italiano.
5- Arco de Achille y Pier Giacomo Castiglioni, 1962
También de 1962, la lámpara Arco nació para resolver una necesidad muy concreta: conseguir la luz de una lámpara suspendida sin tener que fijarla al techo. Los Castiglioni crearon una gran estructura curva de acero que parte de una base de mármol de Carrara y lleva el punto de luz hasta el centro de la habitación. Su solución, tan sencilla como ingeniosa, convirtió la Arco en una de las lámparas más reconocibles de la historia del diseño.
6- Snoopy de Achille y Pier Giacomo Castiglioni, 1967
La lámpara Snoopy fue diseñada por los hermanos Castiglioni y su nombre hace referencia, como es fácil imaginar, al famoso perro de los cómics de Charles M. Schulz. Su pantalla metálica blanca recuerda a su cabeza y se apoya sobre una base de mármol de Carrara. La pieza combina su funcionalidad con sentido del humor, dos características habituales en el trabajo de los Castiglioni. Su ingenio ha hecho que trascienda su función, y hoy sigue en el catálogo de Flos como prueba de que es tanto una lámpara como un objeto de culto para coleccionistas.
7- Parentesi de Achille Castiglioni y Pio Manzù, 1971
Diseñada en 1971 por Achille Castiglioni y Pio Manzù, la Parentesi lleva la iluminación a otro nivel: en lugar de ocupar un punto fijo, la lámpara puede desplazarse verticalmente por un cable de acero que va del suelo al techo. Un sistema sencillo permite subirla, bajarla y orientarla según las necesidades de cada momento. Su nombre viene precisamente del tubo metálico curvado que forma parte de la estructura. La pieza recibió el Compasso d’Oro en 1979 y se ha convertido en uno de los diseños más reconocibles de Castiglioni.
8- Panthella de Verner Panton, 1971
Panton diseñó la lámpara Panthella junto a Louis Poulsen en 1971. Su característica silueta redondeada, desde la base hasta la pantalla semiesférica, se ha convertido en uno de los grandes iconos del diseño danés. La pantalla dirige y refleja la luz para conseguir una iluminación suave, mientras que sus formas orgánicas hacen que funcione también como objeto decorativo. Medio siglo después, continúa siendo una pieza muy presente en interiores contemporáneos.
9- Tolomeo de Michele De Lucchi y Giancarlo Fassina, 1987
La Tolomeo, diseñada para Artemide en 1987, cierra esta selección. Su sistema de brazos articulados permite mover la pantalla y orientar la luz con facilidad, adaptándola a diferentes posiciones de trabajo. En 1989 recibió el Compasso d’Oro y desde entonces se ha convertido en un clásico de escritorios y oficinas. Casi cuarenta años después, sigue siendo una de las lámparas de trabajo más reconocibles del diseño contemporáneo.
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