El valor emocional de este chalet en Majadahonda (Madrid) permanece intacto tras la reforma llevada a cabo por Paula Ábalos Arquitectura. Sin intervenir en exceso en la distribución y manteniendo elementos característicos de la vivienda, el color y los materiales articulan la renovación para adaptarla a una forma más contemporánea de habitar.
El valor de una herencia familiar
Este chalet ha acogido la vida de varias generaciones y, por ello, Paula Ábalos afronta su renovación desde el respeto a esa memoria, pero con una finalidad clara: la casa debía responder a las nuevas formas familiares de habitar el hogar. Casa Boa presenta así una transformación sin grandes cambios en la distribución, pero sí con un toque audaz en lo que respecta a la elección de colores, materiales y mobiliario.
“La casa da un cambio radical con la intervención en su conjunto aunque la combinación de color y la materialidad elegidas hacen la mayor parte del cambio: del ganchillo y la madera oscura a colores vivos y vitales con una inspiración más pop-retro” comenta la arquitecta Paula Ábalos. Esta estética impregna toda la reforma, que concentra su gran transformación en la planta baja, donde la cocina (antes pequeña y poco práctica) se abre al salón. El resultado es un espacio abierto, luminoso y volcado hacia el jardín.

La cocina marca el ritmo y el tono del resto de la casa
Los dueños de la vivienda tenían claro desde el principio que la cocina debía ser amarilla, además de estar abierta al salón y contar con una isla. A partir de esta elección se desarrollaron la paleta cromática y la selección de materiales del resto del proyecto, con ecos de los años sesenta reinterpretados en clave funcional y contemporánea.
Suelo y paredes mantienen el fondo neutro mediante una trama geométrica de azulejo blanco de 5x5cm con la junta en tono vainilla. La encimera, un terrazo de Mosaista, aporta pinceladas de ocre, ámbar y almendra. El contrapunto a esa calidez lo pone la campana, en un azul celeste que se mimetiza con el cielo y la luminosidad de las dos ventanas que se abren hacia el jardín.
La nobleza de roble pone el broche final a la elección de materiales de la cocina. Un mueble alto esconde la nevera, mientras los tiradores y las baldas completan una carpintería que se enlaza con el suelo en espiga del resto de la casa y refuerza la continuidad de un espacio abierto y fluido.
Un salón inspirado en la vajilla de la abuela
Esa continuidad entre cocina y salón se traslada también a la paleta cromática. Ambos espacios comparten tonalidades y, al mismo tiempo, evocan el espíritu de las casas de nuestras abuelas, con colores y transparencias que recuerdan a la clásica vajilla Duralex. Un ejemplo son las sillas amarillas, realizadas en material translúcido y firmadas por Ondarreta, que acompañan a una mesa de comedor en azul Klein, de la misma marca.
Las puertas hacia la terraza invitan a salir, mientras la luz inunda este espacio abierto que la reforma de Paula Ábalos ha conseguido potenciar. El cambio ha traído luz y color, y ha introducido un juego de geometrías que también se aprecia en el salón-comedor: las circunferencias de mesas, tiradores y jarrones aportan un contrapunto más orgánico frente a las líneas rectas de cuadros, suelos y azulejos.
Un toque celeste para la escalera de siempre
La escalera de Casa Boa es uno de esos elementos que, aunque renovados, mantienen intacta la memoria de este chalet familiar. Los antiguos peldaños de terrazo, ya muy deteriorados, se sustituyen por el roble natural con la contrahuella en blanco, aportando una mayor ligereza al recorrido.
La barandilla, sin embargo, es la original. Su diseño y funcionalidad seguían respondiendo perfectamente a las necesidades del día a día, por lo que se decidió conservarla. Pintada en celeste, conecta con la paleta general de la casa y demuestra cómo un gesto sencillo puede actualizar un elemento existente.
El terrazo recupera su lugar en los baños
“El material original de la escalera era un terrazo muy deteriorado, por eso hemos querido utilizar este material de forma actualizada en otras partes de la casa como en la encimera de la cocina o en los revestimientos de paredes y suelos de los baños. Como un material propio de la identidad original de esta vivienda cuyo recuerdo se ha mantenido” comenta Paula Ábalos.
El terrazo escogido para los baños es de Mosaic Factory y aporta, como otros elementos de la casa, una reminiscencia del pasado reinterpretada desde una mirada contemporánea. De nuevo, aparece el juego de geometrías que recorre el proyecto: las formas circulares de espejos, lavabos o jarrones contrastan con las líneas rectas de azulejos y mobiliario.
Un gesto redondo para una reforma que demuestra que no siempre es necesario borrar el pasado, sino saber qué merece la pena rescatar y cómo actualizarlo para que siga formando parte de la vida contemporánea.
Fotografía: Sergio Pradana
Temas relacionados
DESCUBRE
Casas
Madera de abedul y un colorido pavimento para esta vivienda bajo cubierta en Barcelona
Arquitectura
La reconstrucción de este "lloc" menorquín entiende de materiales, clima y paisaje autóctonos
Casas
Una librería para 1500 libros articula este colorido piso de Madrid
Casas