El estudio madrileño gon architects ha convertido una antigua vivienda de planta estrecha y pasillo oscuro en un escenario fluido, lúdico y lleno de referencias pop. Cuatro volúmenes cromáticos y un sistema flexible de paneles móviles consiguen difuminar los límites tradicionales para exprimir al máximo cada metro cuadrado de este ático en Madrid.
Romper con la rigidez de la vivienda histórica
En el centro de las grandes ciudades de España, los pisos antiguos suelen presentar una distribución pensada para ritmos de vida completamente obsoletos en la actualidad. Los edificios del siglo diecinueve se basaban en estancias cerradas y pasillos oscuros adosados a las medianeras que aislaban cada habitación. Por eso, cuando surge hoy la oportunidad de reformar un piso tan compartimentado, el verdadero reto reside en aportar fluidez sin perder la escala humana.
Casa JAM, ubicada en la última planta de un edificio residencial del barrio de Argüelles en Madrid, rompe con esa rigidez espacial heredada. El equipo de gon architects se encontró con un espacio extremadamente alargado, una vivienda en forma de tubo de dieciocho metros de longitud y apenas tres metros y medio en su zona más estrecha. Así, el estudio madrileño decidió eliminar el pasillo convencional y trazar una gran diagonal que organiza toda la casa de manera abierta y fluida.
Cuatro volúmenes cromáticos organizan el día a día
La propuesta de gon architects organiza este ático a través de una secuencia de cuatro bloques materiales concatenados que acompañan de forma progresiva el paso desde las zonas privadas hacia las más sociales. El primero de ellos consiste en una caja azul Klein que da la bienvenida junto al acceso y esconde el cuarto de baño principal de la casa. A continuación, el espacio se abre hacia el dormitorio y el vestidor, delimitados por la calidez de unos paneles móviles de madera de roble y vidrio acanalado.
Un tercer volumen independiente, revestido con azulejos de formato cuadrado en color verde oliva, define el espacio de la ducha mientras aporta un matiz cromático inesperado. Esta transición material culmina en una cocina de color amarillo pastel que funciona como punto de encuentro y se abre hacia el salón comedor.
Por su lado, la estructura metálica original del piso queda vista en un tono azul cobalto para integrar los pilares roblonados en el espacio. De esta forma, el uso del color y los revestimientos cerámicos sustituyen a los tabiques tradicionales para zonificar y marcar los diferentes usos en Casa Jam.
El salón se prolonga hacia el exterior
Al traspasar el filtro amarillo de la cocina, la planta se libera por completo para dar forma a una estancia diáfana que reúne el comedor y el salón. Aquí, el mobiliario a medida juega un papel fundamental para despejar y optimizar el espacio a través de soluciones integradas. Además, un mueble bajo de color azul recorre todo el lateral de la zona de estar para resolver las necesidades de almacenamiento de forma limpia y discreta.
Los frentes de espejo colocados de suelo a techo duplican la entrada de luz natural y generan una gran sensación de amplitud y espacialidad. Por su parte, unos grandes ventanales plegables eliminan los límites físicos y abren la casa directamente hacia la terraza exterior de doce metros cuadrados.
El pavimento continuo de tono gris claro de las zonas comunes se extiende hacia fuera sin interrupciones, demostrando que la terraza de este ático se vive como una prolongación natural. Así pues, gon architects firma esta reforma en Argüelles con el propósito y el resultado de transformar las limitaciones de un piso angosto en un hogar lúdico, alegre y libre de distribuciones rígidas.
Fotografía: Imagen Subliminal
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