El Premio Europeo del Espacio Público Urbano, creado y organizado por el CCCB, ha anunciado los 25 proyectos seleccionados de esta edición, elegidos entre 381 candidaturas de 38 países. En Diariodesign repasamos alguno de ellos.
El espacio público como motor de transformación
Desde hace 25 años, el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona (CCCB) observa cómo cambia la ciudad europea a través del espacio público. El Premio Europeo del Espacio Público Urbano parte de una idea de ciudad marcada por la escala humana, la compacidad y la mezcla de usos, donde plazas, parques, calles y otros espacios colectivos son mucho más que escenarios: son lugares de encuentro en los que se expresan valores sociales, políticos y económicos. En sus 12 ediciones, el premio ha recibido 2.800 propuestas procedentes de 43 países, construyendo un archivo que permite seguir la evolución de las prioridades urbanas europeas durante este último cuarto de siglo.
En su edición más reciente, un jurado internacional presidido por la arquitecta Eva Prats ha seleccionado 25 proyectos que pasan a formar parte del catálogo y del Archivo del Premio Europeo del Espacio Público Urbano. Más allá de su impacto social, el jurado destaca en ellos una notable calidad formal y espacial, así como una especial sensibilidad hacia los materiales y el contexto. Son intervenciones que se integran en tejidos urbanos existentes y, al mismo tiempo, plantean nuevas formas de entender el espacio público frente a algunos de los grandes retos del presente: la emergencia climática, la restauración ecológica y la cohesión social.
Gaetano Selleri y Benedetto Selleri PAN Associati. El parque ecológico del aeropuerto de Vicenza transforma el antiguo recinto aeroportuario en un paisaje de 65 hectáreas que, a través de soluciones basadas en la naturaleza, articula la gestión del agua, la recuperación de la biodiversidad y la creación de nuevos espacios colectivos.
Proyectos de distinta escala y naturaleza
La selección reúne proyectos de escalas y naturalezas muy distintas que comparten una misma voluntad: transformar lo que ya existe para devolverlo a la ciudad. Antiguos edificios se convierten en nuevas infraestructuras públicas, como el almacén militar de Mannheim o el mercado histórico de Oporto. También se recuperan espacios abandonados para favorecer la biodiversidad, como ocurre en Copenhague, Split y Berga, mientras que en Kiev un jardín terapéutico utiliza el espacio público como herramienta de bienestar y reinserción.
Las grandes infraestructuras obsoletas también encuentran una segunda vida. Es el caso de los antiguos recintos ferroviarios de Viena y París, el nudo de Glòries en Barcelona, los antiguos muelles de Amberes, el puerto fluvial de Varsovia, el antiguo espacio industrial de Køge o el aeropuerto de Vicenza, reconvertido en parque ecológico. Frente a estas grandes operaciones aparecen intervenciones más pequeñas, como la transformación de un aparcamiento en la plaza de Piódão o de una fuente y una rotonda en baños públicos en Logroño.
La selección demuestra, además, que transformar la ciudad no implica necesariamente borrar su pasado. El bosque urbano de la explanada del Ayuntamiento de París, las plazas de Bruselas, el proyecto Patio Interior de Inca o la mejora de accesibilidad del Bosque del Castillo de Lisboa intervienen sobre espacios existentes para hacerlos más inclusivos. Al mismo tiempo, proyectos como la recuperación del río De Mark en Breda, el corredor verde del río Leça en Matosinhos, la revitalización de los torrentes de Ios o la nueva playa urbana de Bremen muestran cómo naturaleza y espacio público pueden volver a encontrarse.
La recta final del Premio Europeo del Espacio Público Urbano
Con un jurado internacional que reúne distintas miradas sobre la arquitectura, el urbanismo, el paisaje y la cultura, el Premio encara ahora su recta final. El 9 de septiembre se conocerán los cinco proyectos finalistas y, tras su presentación pública ante el jurado en el CCCB, se anunciará el proyecto ganador durante la ceremonia de entrega de premios del 15 de octubre. Un recorrido que culminará poniendo en valor no solo una intervención concreta, sino las nuevas formas en que las ciudades europeas están imaginando, recuperando y compartiendo su espacio público.
Puedes conocer toda la información sobre los 25 proyectos seleccionados en este enlace. Fotografía de portada: Grønningen-Bispeparken, en Copenhagen, diseño de Kerstin Bergendal, NIRAS.
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