En El Palo, una histórica barriada pesquera de Málaga, FORarquitectura rehabilita una casa de cerca de 90 años respetando su volumen, escala y relación con el tejido urbano. Casa Sotarrá recupera materiales y elementos propios de la arquitectura popular del barrio para mejorar sus condiciones de habitabilidad conservando su identidad.
El remiendo de una casa marenga
En el extremo este de Málaga, pegada al mar, la barriada de Las Playas de El Palo acumula más de 500 viviendas en primera línea. Casas sencillas, de origen humilde, construidas por familias de pescadores que hicieron del litoral su forma de vida. Décadas de limbo normativo las han dejado a merced de la autoconstrucción sin supervisión técnica y, ahora, de la presión inmobiliaria que amenaza con borrar lo que queda de ese paisaje construido.
Casa Sotarrá es un proyecto que nace en ese contexto, como respuesta y como ejemplo. Firmado por FORarquitectura, surge tras años de investigación académica, trámites administrativos y defensa del proyecto para intervenir en una de las tradicionales viviendas, en una zona marcada por la compleja situación normativa derivada de la Ley de Costas.
El nombre lo dice todo: «Sotarrá» hace referencia a las faenas propias del sotarráez, el acto de remendar redes de pesca, una actividad vinculada históricamente a la vida de esta barriada marinera. La palabra resume también la estrategia de la intervención: reparar y conservar una vivienda existente para darle permanencia. La propuesta lo deja claro: mantener el volumen, respetar la escala y recuperar los materiales propios del barrio para demostrar que rehabilitar estas casas es posible sin traicionar su identidad.
Una arquitectura ligada al barrio
La casa, situada en la calle Banda del Mar, tenía cerca de 90 años y presentaba un estado de conservación crítico. Algunas de sus estancias carecían de iluminación y ventilación natural, mientras que las condiciones de seguridad estructural y habitabilidad eran insuficientes. El proyecto elaboró un catálogo de patologías y carencias para justificar la restitución de los elementos estructurales de cubrición, la redistribución interior y la mejora de la eficiencia energética.
FORarquitectura responde con una intervención precisa y sin gestos innecesarios. Mantener el volumen, respetar la escala y recuperar los materiales propios del barrio para demostrar que es posible mejorar estas viviendas sin introducir lenguajes ajenos a su arquitectura popular. Una rehabilitación que busca servir de referencia para las más de 500 casas del entorno amenazadas por la presión inmobiliaria y los procesos de gentrificación que ya han transformado buena parte del litoral malagueño.
Se deciden recuperar los elementos esenciales de las construcciones tradicionales del entorno y plantea la rehabilitación como una herramienta de continuidad. Porque conservar El Palo no es solo una cuestión de memoria colectiva. Es una cuestión de a quién pertenece la ciudad: si a las familias que llevan décadas viviendo en ella o a los intereses que encuentran en ese borde marino una oportunidad de negocio.
Materiales tradicionales y nuevas soluciones
La intervención mantiene intactos el volumen, la altura y el perímetro original de la vivienda. Se conservan los 90 m² construidos y se reorganizan sus 72,80 m² útiles para mejorar las condiciones interiores. Esta decisión permite actualizar una construcción existente sin alterar su escala ni romper la relación que estas casas mantienen con el tejido urbano histórico de Las Playas de El Palo.
La materialidad se convierte en una de las principales herramientas para mantener esa continuidad. La teja cerámica plana, la estructura de madera, los enfoscados y las piezas cerámicas de la fachada recuperan materiales presentes en la arquitectura tradicional del barrio. En el interior, el terrazo y las celosías prefabricadas completan un lenguaje que remite a la construcción popular de la zona.
Junto a estos elementos, el proyecto incorpora nuevas soluciones destinadas a mejorar el comportamiento de la casa. La nueva cubierta de teja plana cuenta con una cámara microventilada, mientras que los materiales empleados contribuyen a reforzar el aislamiento térmico de la vivienda. La intervención combina así técnicas y materiales reconocibles en el contexto con mejoras constructivas adaptadas a las necesidades actuales.
Fotografia: Juanca Lagares
DESCUBRE
Arquitectura
Una villa noucentista con jardín renace con criterios Passivhaus en Barcelona
Arquitectura
Vivir alrededor de un árbol: así es esta casa patio en Sabadell que consigue crear un microclima interior
Arquitectos
¿Cómo diseñar edificios preparados para el futuro? Las claves de Andrés Jaque, Lacaton & Vassal, Petra Blaisse y TAKK
Arquitectura