La ampliación del Museu Nacional d’Art de Catalunya, proyectada por HArquitectes y Christ & Gantenbein, propone integrar el Palau Victòria Eugènia al conjunto del museo mediante su rehabilitación y una conexión subterránea con el Palau Nacional. Más que un nuevo edificio, la intervención plantea un recorrido continuo entre ambos volúmenes, ampliando el espacio expositivo y acercando el museo a la ciudad.
El barrio de Montjuïc alberga, desde hace años, edificios que componen un paisaje monumental discontinuo. El Palau Nacional, los pabellones de la Exposición de 1929, los museos olímpicos, las fundaciones culturales o los jardines históricos hacen de esta zona un paisaje arquitectónico espectacular con piezas que rara vez dialogan entre sí.
Sin embargo eso está a punto de cambiar con la nueva ampliación del Museu Nacional d’Art de Catalunya (MNAC), que propone intervenir precisamente ese vacío relacional. El proyecto que ha resultado ganador, desarrollado por HArquitectes junto al estudio suizo Christ & Gantenbein, plantea unir el conjunto arquitectónico de Montjuïc haciendo del MNAC en una institución que dialoga con el plano urbano. En lugar de añadir metros cuadrados al museo, la idea es reordenar el conjunto.
El problema del MNAC: monumentalidad y aislamiento
El MNAC abrió sus puertas en 1934, y desde entonces ha vivido sujeto a la monumentalidad del Palau Nacional, una arquitectura concebida más para impresionar que para funcionar como museo. Un icono urbano que por sus dimensiones y escala resulta difícil de ampliar.
Durante décadas, el museo ha crecido internamente mediante pequeñas adaptaciones y reorganizaciones, ya que el modelo de reforma tradicional —el de añadir nuevas alas al edificio— resulta prácticamente imposible en un edificio patrimonial tan delicado.
La solución planteada por HArquitectes y Christ & Gantenbein consiste en desplazar el crecimiento hacia el plano urbano, es decir, ampliar el museo de cara a la ciudad como si de un sistema modular se tratara. En otras palabras: el MNAC deja de ser un monolito para convertirse en una constelación de exposiciones.
El “pasaje del museo”
El concepto central del proyecto es el llamado «pasaje del museo»: una infraestructura longitudinal que conecta los distintos edificios del conjunto. La propuesta es sencilla: galerías, recorridos excavados, patios y espacios intermedios permiten atravesar las nuevas salas del museo.
Este enfoque tiene sin duda algo de estrategia urbana. En lugar de competir con la monumentalidad del Palau Nacional, el proyecto apuesta por una arquitectura contenida, más bien minimalista, que actúa como mediadora entre las piezas históricas.
Una ampliación sin icono
En las últimas décadas, muchas ampliaciones museísticas han estado dominadas por la lógica del icono arquitectónico. La ampliación del Guggenheim de Bilbao marcó el inicio de una era en la que la dicha ampliación podía convertirse en un acontecimiento mediático en sí mismo. El proyecto del MNAC se sitúa en el extremo opuesto.
No va a haber un nuevo edificio destinado a convertirse en imagen de postal. La estrategia arquitectónica consiste más bien en coser el territorio, conectando edificios existentes y generar una continuidad espacial que hasta ahora no existía.
Esta decisión no es casual. Tanto HArquitectes como Christ & Gantenbein han desarrollado una trayectoria marcada por la atención al contexto y por una arquitectura que prioriza la función por encima de la forma, pasando así del edificio espectacular a la infraestructura relacional.
Montjuïc como distrito cultural
El proyecto también debe entenderse dentro de una estrategia más amplia para Montjuïc. La montaña ha funcionado históricamente como escenario de grandes eventos —la Exposición Internacional de 1929 o las transformaciones olímpicas de 1992— pero nunca ha llegado a consolidarse del todo como un distrito cultural en sí mismo.
La situación dispersa de museos, teatros, jardines y pabellones hacen de Montjuïc un paisaje cultural fragmentado, donde la experiencia reside más en pasear entre edificios que en disfrutar de cada edificio en sí.
La ampliación busca por tanto que la montaña deje de ser un destino puntual para convertirse en un recorrido experiencial que combine arquitectura, paisaje y cultura.
El centenario de la exposición
La ampliación está prevista para culminar en 2029, una fecha simbólica, ya que coincidirá con el centenario de la Exposición Internacional que dio forma a buena parte del Montjuïc actual.
La intervención del MNAC no es solo una celebración nostálgica de la Barcelona de 1929, sino también un proyecto que plantea respuestas a retos urbanos actuales: trabajar con lo existente para producir nuevas relaciones.
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