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Brasil, más alla de los JJ OO. Conoce su mobiliario icónico (II).

Brasil tiene ese algo que hechiza. Y este verano hemos podido volver a reconocerlo gracias a los Juegos de Río. Seguimos con nuestro repaso al mejor diseño de mobiliario venido del otro lado del Atlántico a través de sus iconos, de la mano de nuestros amigos de Houzz.

La silla Mole (“blanda”), 1957

Foto: cortesía de R&Co.

Brasileña por excelencia en forma y materiales —además de extremadamente cómoda—, la silla Mole catapultó a Sérgio Rodrigues a la fama. Obtuvo el primer premio en el concurso internacional de muebles de 1961 en Italia, tras el cual se renombró silla Sheriff y empezó a fabricarse en Italia y distribuirse a nivel internacional. Esta pieza favoreció la aparición de otros muebles de gran tamaño y estilo bohemio y acabó ganándose un rincón en la colección permanente del Museo de Arte Moderno (MoMA) de NY.

“Mi propia casa está repleta de prototipos”, dijo Sérgio en una ocasión durante una entrevista. “Me traigo sillas a casa para ver si funcionan bien –si a mí me parecen bien, si le gustan a mi mujer, si le gustan a mi perro… Porque, por ejemplo, durante la época de la Bauhaus, un gato se subía en las sillas y se caía al instante. Pero en mi casa, los gatos y los perros se sientan perfectamente bien”.

La silla Mole se lanzó al mercado justo después de que Brasil abriera camino a su nueva capital, Brasilia, la primera ciudad en ser construida desde cero. Lúcio Costa fue el planificador y Niemeyer el arquitecto principal. Ambos quedaron impresionados por el trabajo de Sérgio Rodrigues y lo invitaron a contribuir con una gran cantidad de muebles para los nuevos edificios.

Fue una época muy estimulante para el país, que abarcaba un espíritu novedoso, creativo y nacionalista no solo en arquitectura, sino en todo el ámbito artístico. Según Aric, Sérgio encarnaba este espíritu y fomentó su progreso. Produjo más de 1.200 obras a lo largo de más de seis décadas.

Los sillones de Forma, décadas de 1950 y 1960

Foto: Joe Kramm/R&Co.

El inmigrante italiano Carlo Hauner (1927-1997) fue copropietario de una tienda de muebles junto con Sérgio Rodrigues durante un tiempo y adquirió una fábrica muebles en São Paulo que había pertenecido a Lina Bo Bardi y su marido. En 1955, él y el vienés Martin Eisler (1913-1977), que se había instalado en Buenos Aires, Argentina, fundaron Forma con el fin de vender sus propios diseños, así como piezas con licencia de Knoll International.

Explica Aric en su obra que, tras décadas aventurándose en la producción en masa y la comercialización internacional, la colaboración de ambos diseñadores dio frutos: piezas inspiradas en el diseño industrial que eran elegantes y accesibles. Hoy en día, la empresa sucesora de Forma, Interieur Forma, tiene su sede central en Argentina, pero sigue muy presente en Brasil.

A principios de la década de los 60, el país sufrió un intenso malestar social y agitación política. En 1964, un golpe de estado orquestado por la derecha brasileña instauró una dictadura militar que duraría hasta 1985. Un periodo subsiguiente de un extraordinario crecimiento económico, conocido como “el milagro brasileño”, benefició a algunos diseñadores, como Ricardo Fasanello y Jean Gillon. Sin embargo, la restricción de las exportaciones y represión por parte de los militares provocó que otros se exiliaran.

La silla Esfera, 1968

Foto: cortesía de Atelier Ricardo Fasanello.

Criado en el seno de una familia acomodada en São Paulo, a Ricardo Fasanello (1930-1993) le gustaban tanto los coches de carreras que aprendió a conducir con tan solo 11 años. Su pasión era tal, que pese a sufrir un grave accidente que le tuvo hospitalizado un año, su sueño era diseñarlos. En su lugar, acabó diseñando mobiliario que tomaba prestados detalles de los automóviles de lujo, como la costura de las tapicerías. Igual que gran parte de los diseños de Ricardo, la silla Esfera combina nuevos materiales (fibra de vidrio, resina de poliéster) con otros clásicos tradicionales como el cuero. Y según Aric Chen, cuando no encontraba el cuero que buscaba, lo colocaba el mismo en su patio trasero para darle el color deseado.

La silla Jangada (“balsa”), 1968

Foto: cortesía de Passado Composto Século XX, São Paulo.

El arquitecto de origen rumano Jean Gillon (1919-2007) llegó a Brasil en 1956 y se inspiró en los materiales y artesanías nativas para sus diseños de interiores, proyectos hoteleros, tapices y muebles. La Jangada, su silla más conocida, es un guiño a las embarcaciones de vela brasileña, tanto por su nombre como por su forma y materiales: destaca por su red y su estructura de madera de jacaranda sobre la que reposa un asiento de cuero.

La chaise longue Rio, 1971

Una reedición de 2007 de la chaise longue Rio en cuero negro con una base de madera laminada.
Foto: Sherry Griffin.

En 1967, Oscar Niemeyer (1907-2012), comunista confeso, huyó de la dictadura de Brasil y se mudó a París. Allí, en 1971, comenzó a diseñar muebles, por primera vez, en colaboración con su hija, Anna Maria Niemeyer, que había supervisado interiores para la mayoría de los principales edificios de Brasilia. El asiento de mimbre tejido y la estructura de madera curvada de su chaise longue Rio evocan el sello característico de sus edificios: “Las curvas que encuentro en las montañas de mi país, en la sinuosidad de sus ríos, en las olas del océano y en el cuerpo de una mujer amada”.

Aunque Oscar Niemeyer empezó tarde en el sector de los muebles –comenta Aric Chen–, sus diseños evolucionaron como una extensión de su arquitectura y reconoció que en sus diseños resultaba, en palabras del arquitecto, “complicado hallar una solución de comodidad y estética”.

Sillas esculpidas en madera maciza, década de 1970

Foto: Joe Kramm.

Durante los años 40 y 50, el autodidacta José Zanine Caldas (1918-2001) se distinguió por sus obras de diseño y construcción de muebles de contrachapado económico en São Paulo y residencias privadas en la nueva capital. El golpe de estado de 1964, sin embargo, le obligó a abandonar su puesto de profesor en la Universidad de Brasilia. Cuando regresó a Bahía, su estado natal, se horrorizó ante la descontrolada deforestación de la zona. Inspirado por los artesanos locales que construían barcos a partir de troncos caídos, empezó a tallar muebles de madera reciclada siempre que le era posible y, cuando no, plantaba árboles. Con lo que él mismo denominaba “muebles de protesta”, logró despertar la conciencia sobre las destructivas prácticas contra el medio ambiente sobre las que se basaba la industria.

Actualmente, Zanini de Zanine, hijo de José Zanine Caldas y aprendiz de Sérgio Rodrigues, ha dado continuidad al legado de la fabricación de muebles de su padre, el uso de materiales y derivados industriales obtenidos en proyectos de demolición y reutilizados de forma innovadora. Maison & Objet Americas lo eligió diseñador del año 2015. Gracias a Zanini y sus contemporáneos, el diseño brasileño tiene el futuro asegurado.

Mucho más que sillas

Sillón Tónico (1963), de Sérgio Rodrigues, con tapicería original y cojín de cuero, destacado en la portada de Brazil Modern.
Foto: cortesía de The Monacelli Press.

Brazil Modern, publicada junto con R&Co. en marzo, no se limita a destacar diseños de sillas, sino que ofrece un contexto histórico, información biográfica y más de 400 fotos de muebles del siglo XX.

“Brasil es quizás uno de los últimos grandes descubrimientos en mobiliario del siglo XX –si no el último”, afirma Zesty Meyers en su introducción. Como bien desarrolla Aric posteriormente, el hecho de que los diseñadores brasileños de mediados de siglo no sean tan conocidos como Eames o Breuer, por ejemplo, se debe en gran parte a su aislamiento durante la dictadura, así como al nivel de producción, que se dio a una escala mucho inferior, y a las dificultades en materia de exportación de maderas tropicales, pues corrían el riesgo de deformarse en climas más secos, que además terminaron por escasear (un acuerdo de comercio internacional restringe la venta y el transporte de productos fabricados con maderas en peligro de extinción).

En los últimos años, empresas como Etel Interiores y LinBrasil han vuelto a poner varias piezas en producción, haciendo uso de maderas sostenibles siempre que el proyecto lo requiera. A principios de este año, Wade Terwilliger, presidente de Palm Beach Modern Auctions, informó que está creciendo el interés por el diseño brasileño. Asimismo, Espasso, una galería que acoge muebles brasileños tanto vintage como contemporáneos, abrió en mayo su cuarto espacio, esta vez en Miami (los otros tres se encuentran en Nueva York, Los Ángeles y Londres). Es posible, por tanto, que el mobiliario modernista de Brasil esté finalmente alcanzando el prestigio que ya tiene su arquitectura.

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