Si, nosotros también usamos cookies. Esas cosas con nombre de "galletita" que ayudan a que tu navegación sea más personalizada. Cierra este mensaje y nos darás tu permiso para seguir utilizándolas. Y seguirás disfrutando de diarioDESIGN como siempre.

Feliz viaje por nuestra web Cerrar
1-UNESCO-Le Corbusier

Le Corbusier: 17 edificios modernos para siempre. (I)

El Movimiento Moderno está de enhorabuena. 17 edificios de uno de sus más importantes exponentes, Charles Édouard Jeanneret-Gris, más conocido como Le Corbusier, han sido incorporados a la Lista del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO por lo que ellos definen “Una contribución a la Arquitectura Moderna que supuso una valiente ruptura con el pasado”.

Se abre así una vía de protección y difusión de la Arquitectura Moderna, en una lista donde hasta ahora de los casi 800 edificios protegidos sólo una veintena eran modernos y que, tras dos intentonas frustradas por lograr la protección de la UNESCO, logra por fin situar la Modernidad a la altura de los tesoros arquitectónicos de muchos siglos de antigüedad. Repartida por Argentina, Francia, Bélgica, Suiza, Alemania, India y Japón, la selección reúne algunos de los más famosos edificios, que conviven con otros apenas conocidos, del que es considerado uno de los arquitectos más polémicos y estudiados de la historia.

Hoy os acercamos sus primeros proyectos, todos ellos edificios residenciales, realizados en Europa durante la década de los años 20 y hasta 1931 junto a su primo Pierre Jeanneret, que trabajó con él hasta 1940. Apasionado de las nuevas máquinas de la época –automóviles y aviones– fue entonces cuando el arquitecto francés de origen suizo empezó a hablar de la casa como la máquina para habitar, construida a partir de elementos estandarizados, y cómo la funcionalidad debía estar destinada al vivir. Además de definir los llamados cinco puntos de una nueva arquitectura – los pilotes, la ventana alargada, la planta libre, la fachada libre y la cubierta jardín–, una importante innovación conceptual para la época, que las nuevas tecnologías constructivas hicieron posible.

1. Casas La Roche y Jeanneret, París, Francia, 1923

Estas conocidísimas casas de Le Corbusier materializaron la primera expresión arquitectónica del purismo y el comienzo de sus investigaciones sobre el espacio de la vivienda y el uso del color. Diseñadas para el coleccionista Raoul La Roche –que quería reunir bajo un mismo techo una galería de arte y su vivienda– y Albert Jeanneret, se trataba de ‘dos casas en una’, que rompían el concepto estereotipado del volumen regular básico para crear una composición articulada, resultado directo de la distribución interior. En ellas ya estaban presentes los pilotes, la ventana alargada, la planta libre, la fachada libre y la cubierta jardín.

Fotografía: Cemal Emden / © FLC/ADAGP

Fotografía: Cemal Emden / © FLC/ADAGP

© FLC/ADAGP

© FLC/ADAGP

2. Pequeña villa sobre el lago Leman, Corseaux, Suiza, 1923

Una casa independiente del lugar, donde primero se encajase el programa y luego se buscara la ubicación, es lo que imaginó Le Corbusier hace casi un siglo en esta casa que, construida por el arquitecto para sus padres, constituyó su primera aportación a la Arquitectura Moderna en Suiza. Un arquetipo de vivienda mínima –de tan sólo 64 metros cuadrados– donde ya aparecían la planta libre –con tabiques móviles y camas que desaparecen–, la ventana longitudinal y la terraza-jardín.

Fotografía: Olivier Martin-Gambier / © FLC/ADAGP

Fotografía: Olivier Martin-Gambier / © FLC/ADAGP

3. Ciudad Frugès, Pessac, Francia, 1924

Después de que Le Corbusier publicara en ‘Vers une Architecture’ algunos textos donde se refería a las viviendas como maquinas para habitar, su estandarizaciónproducción masiva, un industrial de Burdeos de nombre Henry Frugès decidió encargarle este proyecto de viviendas para obreros. Diseñado a partir del concepto de vivienda de ‘bajo costo’, en él Le Corbusier experimentó con la policromía –a través del verde, el rojo y el azul– que el arquitecto afirmaba “suprimía la sensación de masa, amplificando la de planos y áreas”.

Fotografía: Paul kozlowski / © FLC/ADAGP

Fotografía: Paul kozlowski / © FLC/ADAGP

4. Casa Guiette, Amberes, Bélgica, 1926

En 1926 Le Corbusier recibió su primer encargo fuera de Francia y Suiza: la residencia y estudio del pintor René Guiette. La casa, que estuvo condicionada desde un primer momento por el solar sobre el que se levantaba, de tan sólo 6 metros de fachada y gran profundidad, se caracterizó por una escalera que la recorría en toda su longitud y que el mismo Le Corbusier describió en sus ‘Obras completas’ como “la escalera de Jacob que sube Charlie Chaplin en The Kid”.

Fotografía: Cemal Emden / © FLC/ADAGP

Fotografía: Cemal Emden / © FLC/ADAGP

5. Casas de la Weissenhof-Siedlung, Sttutgart, Alemania, 1927

Las ideas de Le Corbusier se enfrentaron a las de sus homólogos europeos durante la exposición de arquitectura moderna organizada en 1927 por el Deutscher Werkbund. Sobre el plan general definido por Mies van der Rohe, que serviría de base a una treintena de actuaciones singulares firmadas por prestigiosos arquitectos, Le Corbusier proyectó dos modelos de casas estandarizadas para masas. Mientras que la primera quedaba dividida en dos zonas, de día y de noche, la segunda estaba compuesta por tabiques móviles que transformaban la sala de estar –abierta de un extremo al otro durante el día– en dormitorios de tamaño similar al de las cabinas de los coches-cama al caer la noche. Los pilotes y las ventanas rasgadas son testigo de la transformación del concepto de casa, cuestionado por Adolf Loos en 1914, y que el arquitecto franco-suizo logró materializar en menos de diez años.

Fotografía: Thomas Wolf / © FLC/ADAGP

Fotografía: Thomas Wolf / © FLC/ADAGP

6. Villa Saboya y albergue del jardinero, Poissy, Francia, 1928

Icono absoluto del movimiento moderno, la Villa Saboya fue proyectada por Le Corbusier como paradigma de la vivienda como ‘máquina para habitar’, donde todas las funciones de la vida diaria se volvían fundamentales para su diseño. El movimiento de los coches para entrar al interior de la vivienda condicionó la distribución de la planta baja y la estructura, construida sobre pilotes para independizarla del lugar sobre el que se asentaba. La planta primera quedó limitada por cuatro planos ortogonales, envueltos por una única ventana alargada, y en la cubierta plana se diseñó un pequeño jardín, con paredes curvas que parecían querer jugar con el viento.

Fotografía: Cemal Emden / © FLC/ADAGP

Fotografía: Cemal Emden / © FLC/ADAGP

Fotografía: Paul kozlowski / © FLC/ADAGP

Fotografía: Paul kozlowski / © FLC/ADAGP

7. Edificio Clarté, Suiza, 1930

Le Corbusier materializó sus ‘cinco puntos de la nueva arquitectura’ en este edificio, encargado por el industrial genovés Edmond Wanner para alojar a la clase trabajadora. Construido a partir de una estructura prefabricada de acero que se recubrió con vidrio en las fachadas, protegidas del sol gracias a balcones y brise-soleil, la modulación se trasladó al interior de las viviendas, donde los muros, sin capacidad portante, fueron colocados libremente en función de las necesidades. Las 48 viviendas se distribuyeron en las dos alas simétricas de las 8 plantas, comunicadas a través de dos núcleos de escaleras que daban acceso a las cuatro tipologías existentes –duplex, apartamentos de una sola planta y estudios–.

Fotografía: Eveline Perroud / © FLC/ADAGP

Fotografía: Eveline Perroud / © FLC/ADAGP

8. Edificio de viviendas en la Puerta Molitor, Boulogne Billancourt, Francia, 1931

Tras afirmar en el 4º Congreso Internacional de Arquitectura Moderna de Atenas que los elementos más importantes a la hora de planificar una ciudad eran, por este orden, “el cielo, los árboles, el acero y el hormigón”, Le Corbusier dio fe de ello en este edificio. Con el fin de sacar el máximo provecho a la excepcional ubicación, las fachadas se concibieron como cortinas de vidrio colocadas delante de los forjados de hormigón. Las dos últimas fueron ocupadas por el propio arquitecto, que situó en ellas su vivienda y taller de pintura, con bóvedas de cañón cubriendo los espacios.

Fotografía: Olivier Martin-Gambier / © FLC/ADAGP

Fotografía: Olivier Martin-Gambier / © FLC/ADAGP

Fotografía: Olivier Martin-Gambier / © FLC/ADAGP

Fotografía: Olivier Martin-Gambier / © FLC/ADAGP

Pronto seguimos con este apasionante recorrido por la obra de este icono del modernismo. Lee la segunda parte de este artículo aquí.

Fotografías cortesía de la Fundación Le Corbusier

Deja tu comentario

Tu dirección de correo nunca será compartida. Los campos marcados con * son obligatorios.

Puedes utilizar los siguientes códigos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>

1 comentario

  1. Jesús

    Excelente. Una síntesis de la modernidad arquitectónica.

Artículos relacionados

Kelosa-04-Ibiza apertura

Can Basso o el placer de vivir en una finca ibicenca.

1 the fosse 1

The Fosse, en Bath: una antigua villa se reinventa en una moderna casa de campo por Designscape.

Children´s home og the future - Kerteminde

Conoce las 40 obras seleccionadas para el Premio Mies van der Rohe 2015.

Casa-das-historias-Soto-de-Moura-1-exterior-lateral-600x367

Visto en El País: El premio Pritzker regresa a Portugal