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Ramón Esteve vuelve a Mallorca con euforia.

La conexión entre el arquitecto Ramón Esteve y el Mediterráneo siempre ha sido estrecha en su obra y en su vida. Podríamos decir que es un experto reinterpretando los códigos de este mar  privilegiado. Consigue que, como el estudio ha descrito, ‘lo que el mar arrastra a la orilla, en la orilla se queda’. El restaurante euforia, en Mallorca, es un nuevo ejemplo.

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Funcionalidad, contemporaneidad y minimalismo escenifican la tranquilidad de las aguas turquesa y el blanco de la isla. “Con el objetivo de adecuar la imagen y percepción del restaurante a la vanguardia, sin perder la esencia del lugar, se propone un equilibrio entre novedad y tradición” explica Ramón Esteve.

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Euphoria está ubicado en Cala Ratjada, un municipio situado en la punta más oriental de la isla, a 80 kilómetros de Palma. Por sus particulares características climáticas y sus magníficas playas es uno de los principales atractivos turísticos de Mallorca y, por tanto, un destino muy popular de la isla.  El restaurante goza además de una situación privilegiada: frente al mar y con vistas al puerto pesquero.

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El proyecto consiste en la rehabilitación y transformación de un restaurante de tapas preexistente, pero esta vez orientado hacia el turista extranjero de origen alemán, de modo que debía contar con una identidad y ser adaptado a este sector turístico en particular.

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La arquitectura del edificio consiste en dos construcciones tradicionales adosadas, cada una de ellas con un patio trasero y una cubierta de teja a dos aguas. La mayor diferencia entre ambas es que una cuenta con dos alturas y la otra sólo tiene una, a nivel de calle.

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De cara a su distribución, se han tenido en cuenta el tipo de cocina que ofrece el restaurante y las limitaciones espaciales existentes. Es por ello que algunos espacios, como el porche y la zona de la barra, prevalecen respecto a otros, como los patios traseros y la planta primera.

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La disposición espacial también prioriza claramente las vistas al mar. Por ejemplo, la entrada principal se sitúa de manera que la vista se extiende hasta el límite, gracias también a que la fachada principal se abre al mar a través de grandes ventanales de vidrio combinados con dos marquesinas de madera que tamizan la luz diurna y albergan la iluminación del porche.

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Por otra parte, desde la entrada también se ven los elementos que orquestan el espacio: la barra, la escalera y la doble altura. La barra, por ejemplo, se extiende longitudinalmente organizando el recorrido y conectando los espacios, además de servir de escaparate de la oferta gastronómica.

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Los materiales, obviamente, siguen la filosofía del proyecto ‘Lo que el mar arrastra a la orilla, en la orilla se queda’. “El acero corten, la madera blanqueada, el vidrio y el ratán son restos que nos podríamos encontrar en la orilla de la playa”, cuenta el estudio. De modo que los han reinterpretado y transformado hasta convertirlos en elementos arquitectónicos.

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Lógicamente, se trata de una mezcla de materiales que potencian los rasgos de este paisaje. Las maderas blanqueadas de la barra, las paredes y los techos, así como el gris claro en los pavimentos continuos aportan la luminosidad propia del mar. Mientras que las piezas de ratán y madera son una reinterpretación actualizada de los muebles de tejidos vegetales de tradición mallorquina.

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Por otra parte, el factor ‘objetos abandonados’ se reinterpretan en los tonos óxido del acero corten de la barra y el porche. Mientras que la tonalidad aguamarina del ratán y del vidrio de las lámparas aportan el punto de tendencia e innovación.

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La iluminación es un punto importante del proyecto. El techo se ha cubierto con tablas de madera de diversas dimensiones que generan un patrón que esconde el sistema iluminación y los paneles acústicos pero dejando huecos para las lámparas colgantes de u-glass translúcido, con un tono suavemente aguamarina. Este mismo patrón se condensa revistiendo los planos verticales.

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Por cierto, todo el mobiliario, las barras y las lámparas han sido diseñados por Ramón Esteve Estudio, exclusivamente para este espacio.

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En cuanto a la decoración vegetal está claro que debía haber un gran vínculo con la naturaleza, sobre todo en el patio. Aquí se alternan elementos vegetales con la madera, sirviendo como fondo delimitador en el patio semicubierto. Por cierto, esta último, que sirve como zona de espera, es más desenfadado y fresco, mientras que el patio adyacente se reserva como espacio para fumadores y zona de paso hacia los aseos.

Fotografías: Diego Blanco

 

euforia Tapas Bar & Restaurante

Av. de America, 12

Capdepera

Cala Ratjada

www.euforiarestaurante.com

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1 comentario

  1. john john

    increible lugar, magic place ..

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