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Casa del lector, brillante intervención en el antiguo Matadero de Madrid.

Acaba de abrir al público la Casa del Lector, un ambicioso proyecto póstumo del reconocido editor Germán Sánchez Ruipérez, que no ha podido llegar a verlo terminado pues falleció a principios de este año. El creador de la editorial Anaya promovía además desde los años ochenta a través de la fundación que lleva su nombre la lectura entendida como una actitud vital y un medio para comprender e interpretar la realidad de lo que nos rodea, favoreciendo el desarrollo del pensamiento crítico, analítico,y creativo. Este es el cuarto centro ya de características complementarias que abre la Fundación Germán Sánchez Ruipérez, siendo el del espacio Matadero de Madrid el más ambicioso en cuanto a actividad y dimensiones.

La Casa del Lector ha sido concebido como un centro internacional para la investigación, el desarrollo y la innovación de la lectura. Su labor se centrará en la información, la formación, la creación, la investigación, la experimentación y la difusión, actividades que se desarrollarán a través de sus aulas de formación, salas expositivas, áreas de talleres, espacios infantiles y juveniles así como un auditorio y una biblioteca histórica y de documentación.

De su interiorismo se ha encargado Jesús Moreno & Asociados mientras que de la renovación de su arquitectura ha estado al frente el estudio madrileño Ensamble, tras haber ganado el proyecto en 2006 a través de un concurso restringido. El cometido incluía la reforma de las naves 13, 14, 17b y 17c del antiguo Matadero. Según explican los arquitectos Antón García-Abril y Débora Mesa del estudio Ensamble, su propuesta mantiene y potencia el carácter industrial y fabril del conjunto original, en particular favorecido por las enormes vigas prefabricadas de hormigón pretensado de 52 toneladas de peso que unen transversalmente las naves 13 y 14 que acogen la Casa del Lector, antes independientes, generando además dos niveles e impresionantes puentes.

Estos dos niveles se encuentran divididos a su vez por un amplio pasillo distribuidor ubicado justo al inicio de la zona de acceso al edificio.

La nave 17c acoge el área de oficinas mientras que en la nave 17b se ubica el auditorio.

Por último, el diseño gráfico ha sido un proyecto del estudio de Alberto Corazón, Investigación Gráfica, quien empezó a principios de los años ochenta a colaborar con Germán Sánchez Ruipérez renovando toda la gráfica editorial de los libros de texto de Anaya. Después vinieron otras muchas colaboraciones, incluida la identidad gráfica de la fundación. Alberto Corazón y su hijo Oyer han desarrollado para la Casa del Lector una intervención de la tipografía Futura, que han venido a denominar Futura Lectora. Además se han servido del neón para rótulos y luminosos dotando a la gráfica de una tercera dimensión.

La señalética de los despachos, aseos, espacios, aulas y naves ha sido elaborada por Oyer Corazón sobre la base de la Futura Lectora, tratando de evitar la polución gráfica y reduciendo al mínimo las señales para que éstas sean percibidas solo cuando se está buscando información.

 

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