Si, nosotros también usamos cookies. Esas cosas con nombre de "galletita" que ayudan a que tu navegación sea más personalizada. Cierra este mensaje y nos darás tu permiso para seguir utilizándolas. Y seguirás disfrutando de diarioDESIGN como siempre.

Feliz viaje por nuestra web Cerrar

Así es el Spaceport de Norman Foster, el primer aeropuerto espacial del mundo.

Sí, habéis leído bien, el primer aeropuerto para turistas espaciales. Era cuestión de tiempo que los viajes al espacio estuvieran al alcance del vulgo, o al menos de todos aquellos que puedan pagar los 200.000 dólares que costarán los primeros viajes. La compañía Virgin, comandada por el siempre pionero Richard Branson, será la encargada de comercializarlos.

Los vuelos no saldrán de Cabo Cañaveral (y menos ahora que la NASA ha abandonado su programa de transbordadores), sino desde un aeropuerto comercial en Nuevo México (USA) para tal fin, el Spaceport America. Una construcción por ahora única en el mundo cuyo diseño ha sido encargado a un estudio especializado también en proyectos pioneros: Foster + Partners.

El Spaceport se inauguró a mediados de octubre con una demostración aérea de dos de las aeronaves y 800 invitados. La fecha del primer vuelo todavía no se conoce. Se calcula que las prueban durarán todavía un año más. Luego deberían empezar a enviar al espacio a Philippe Starck, Stephen Hawking, Paris Hilton y el resto de famosos que ya han hecho una reserva.

El estudio británico liderado por Norman Foster se ha decantado por un diseño integrado en el paisaje desértico de Nuevo México, y que una vez construido resulta menos futurista – todo hay que decirlo – de lo que aparenta en los dibujos.

El edificio de la terminal simula la forma de una duna alargada, o un aumento progresivo del terreno, cuya altura máxima no sobrepasa los 19 metros. Esto junto con los materiales utilizados, sobre todo en la cubierta, contribuye a que parezca que ha sido excavado en la propia arena.

La forma en ojo vista desde el cielo, o en este caso desde el espacio, de no es del todo un capricho al azar de Foster sino un homenaje al logo de Virgin Galactic, la empresa del grupo que se encargará de estos vuelos.

El Spaceport, financiado prácticamente con los impuestos de los ciudadanos del estado, destaca también por otras dos características: su alta sostenibilidad y eficiencia, y su distribución racional.

El proyecto, en el que han colaborado los arquitectos locales SMPC y del que URS Corporation es el gestor, ha sido diseñado siguiendo las normas de sostenibilidad que dicta el certificado LEED Gold.

Los materiales utilizados son de un radio de 800 kilómetros y se han aplicado técnicas de construcción locales. La poca altura de la terminal actúa de amortiguador de las temperaturas extremas del desierto y captura mejor el viento para utilizarlo como ventilación natural. La orientación de la fachada maximiza la luz del sol al mismo tiempo que minimiza las altas temperaturas que van alcanzándose a lo largo del día.

Un centenar de tubos enterrados en el suelo atrapan aire fresco para la refrigeración y ventilación de todo el edificio. La calefacción también llega a través de suelos radiantes. Las aguas residuales se reciclan y parte de la energía se consigue con paneles solares fotovoltaicos.

La distribución por su parte busca un cuidadoso equilibrio entre la accesibilidad y la privacidad. Todas las áreas, tanto las de los astronautas como la de los usuarios, están integradas en el edificio. Ahora bien, aquellas zonas más sensibles – como la sala de control – son visibles pero su acceso es limitado.

El acceso de entrada se realiza a través de un pasillo exterior a modo de corte en el paisaje que lo divide en dos grandes alas. Los muros de contención exponen la historia de la exploración del espacio y la de los pobladores de la región.

Este eje lineal cruza el interior de la terminal, dividido en tres plantas, hasta llegar a la fachada acristalada desde la cual los visitantes pueden ver el aterrizaje y despegue de las naves. En la zona oeste de la terminal se sitúan las oficinas de Virgin y de la New Mexico Spaceport Authority, y en la este las dependencias de los astronautas. En la planta baja está el hangar y la sala de control, esta última visible a través del techo de cristal.

Fotografías e imágenes cortesía de Foster + Partners y Nigel Young.

Deja tu comentario

Tu dirección de correo nunca será compartida. Los campos marcados con * son obligatorios.

Puedes utilizar los siguientes códigos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>

1 comentario

  1. ANONIMUS

    Cada día más,el agotaiento de las elucubraciones de fondo arquitectónico,enseñan sus debilidades inocultables.Ya ni para entretenernos antes de la siesta,nos valen.El mundo del “comic” como principal referente,es la mejor muestra de lo que digo.Las técnicas mercantiles para colocar el producto,traspasan todos los límites del rigor y la decencia que exige una disciplina como la Arquitectura. ¿BATMAN?..

Artículos relacionados

4-hotel-peralada-tarruella-trenchs-studio

Hotel Peralada. Dormir entre vino y cava.

Kings Cross 4 [1600x1200]

Especial London 2012: John McAslan transforma King’s Cross Station en un nuevo icono de la ciudad olímpica.

Endemico 1 [1600x1200]

Hotel Endémico: ‘ecolofts’ en la Ruta del Vino de Baja California, diseño de Gracia Studio.

silvestre16

La casa del acantilado de Fran Silvestre Arquitectos. Brillante y blanca como la costa alicantina.